Inicio Tecnología Para qué sirve la inteligencia artificial en una empresa, por sectores

Para qué sirve la inteligencia artificial en una empresa, por sectores

Las aplicaciones de inteligencia artificial que una pyme española usa de verdad hoy son más modestas que las de los anuncios: redactar y contestar textos, resumir documentos, leer facturas y tickets, atender reservas y preguntas repetidas, preparar presupuestos y sacar conclusiones de los datos de ventas. No hace falta un proyecto tecnológico para empezar. La mayoría de esos usos caben en herramientas que ya pagas o en un asistente de IA con licencia de empresa.

Y ya no es cosa de grandes. Según la encuesta del INE publicada el 22 de octubre de 2026, el 33,6 % de las empresas españolas con 10 o más empleados usó alguna tecnología de IA en el primer trimestre de 2026, y entre las de menos de 10 empleados la cifra fue del 21,4 %. Abajo tienes una tabla por sectores con el uso más habitual, el tipo de herramienta y lo difícil que es ponerlo en marcha, más lo que el Reglamento Europeo de IA ya te pide como empresa usuaria.

Cuántas empresas usan ya la IA en España y en Europa

Una de cada tres empresas españolas de 10 o más trabajadores. Ese es el dato de la Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas del INE (año 2025, primer trimestre de 2026), que también desglosa por sector:

  • Servicios: 38,2 %.
  • Industria: 29,1 %.
  • Construcción: 22,6 %.

Por comunidades, Cataluña (40,5 %) y la Comunidad de Madrid (40,1 %) van por delante, y Melilla (8,8 %) cierra la lista. En la edición anterior el porcentaje nacional era del 21,1 %, pero el propio INE avisa de que los datos de 2026 no son estrictamente comparables: ha pasado a la clasificación CNAE-2025 y ha incluido por primera vez la restauración (división 56) y la reparación de ordenadores.

En el conjunto de la Unión, la última foto completa es de 2025. Según Eurostat, el 19,95 % de las empresas europeas de 10 o más empleados usó IA ese año, 6,47 puntos más que en 2024. La brecha por tamaño es enorme: 17 % de las pequeñas, 30,36 % de las medianas y 55,03 % de las grandes. Dinamarca lideró con el 42,03 % y Rumanía quedó a la cola con el 5,21 %.

Dos datos de Eurostat ayudan a decidir por dónde empezar. Entre las empresas que usan IA, el 34,70 % la aplica a marketing o ventas y el 31,05 % a la organización de la administración o la gestión; en el alojamiento turístico el uso comercial sube al 58,82 % y en el comercio minorista, al 48,18 %. Y entre las que se lo plantearon y no dieron el paso, los frenos fueron la falta de conocimientos (70,89 %), las dudas sobre las consecuencias legales (52,52 %) y el miedo a vulnerar la protección de datos (48,83 %). Las tres cosas tienen arreglo, y de las dos últimas va la parte final de esta guía.

Qué hace la IA en cada sector, de un vistazo

Esta tabla resume el uso con más retorno en cada tipo de negocio, la herramienta que suele bastar y la dificultad real de implantarlo en una pyme sin departamento informático.

Sector Uso más habitual Herramienta tipo Dificultad
Comercio y tienda online Fichas de producto, respuestas a clientes, previsión de stock Asistente de IA generalista; funciones de IA de la plataforma de la tienda Baja
Hostelería Reservas y preguntas frecuentes por web o mensajería, reseñas, cartas en varios idiomas Sistema de reservas con asistente conversacional; asistente generalista Baja o media
Despachos y asesorías Resúmenes de documentos, borradores, lectura de facturas y extractos Asistente generalista con licencia de empresa; reconocimiento de documentos en el programa contable Media (datos confidenciales)
Clínicas Citas y recordatorios, transcripción de la consulta, respuestas administrativas Software de gestión clínica con IA integrada; transcripción por voz Media o alta (datos de salud)
Industria y talleres Control de calidad por imagen, mantenimiento predictivo, ofertas técnicas Visión artificial con cámaras; análisis de datos de sensores; asistente para documentación Alta
Inmobiliarias Descripciones de inmuebles, filtrado de contactos, valoración orientativa Asistente generalista; CRM inmobiliario con IA Baja o media
Reformas y construcción Presupuestos a partir de mediciones, memorias, seguimiento de obra con fotos Asistente generalista con plantillas propias; hoja de cálculo; app de obra Media
Cualquier sector (selección de personal) Filtrar currículos o evaluar candidatos Plataformas de selección con IA Alta por la normativa: es uso de alto riesgo

«Dificultad» aquí mezcla tres cosas: cuánto hay que configurar, cuánto daño hace un error y qué datos personales se tocan. Un borrador de ficha de producto mal hecho se corrige en un minuto. Una cita médica mal agendada, no.

Usos por sector, con ejemplos concretos

Esto es lo que ya funciona hoy con herramientas comerciales, con el matiz que cambia en cada caso.

Operario con casco supervisando en una pantalla una línea de producción automatizada en una fábrica

Comercio y tienda online

El uso más rentable es el texto: fichas de producto, descripciones para marketplaces, respuestas a dudas sobre tallas, envíos o devoluciones. Un asistente de IA redacta el borrador a partir de tus datos técnicos y tú revisas. Si vendes fuera, la traducción automática ahorra mucho, aunque para textos legales o de seguridad del producto sigue mereciendo la pena una revisión profesional; tienes la comparación en traducción profesional frente a traducción con inteligencia artificial.

La previsión de demanda es el siguiente escalón. Necesita un histórico de ventas limpio de al menos un par de temporadas, y muchas plataformas de comercio electrónico ya la traen integrada.

Hostelería y restaurantes

Reservas y preguntas repetidas. Un restaurante que atiende 25 llamadas de reserva al día, a dos minutos cada una y 26 días al mes, dedica unas 21,7 horas mensuales solo a coger el teléfono. Un sistema de reservas con asistente conversacional en la web o en la mensajería absorbe buena parte, y la persona de sala solo atiende lo raro: grupos, alergias, cambios de última hora.

También sirve para responder reseñas y traducir la carta. Lo que no conviene delegar es la información sobre alérgenos.

Despachos profesionales, asesorías y gestorías

Aquí la IA ahorra tiempo en dos frentes: leer y escribir. Resúmenes de contratos o expedientes y borradores de escritos, por un lado; lectura automática de facturas y extractos para contabilizar, por otro.

Un ejemplo de cuentas: si una asesoría registra 400 facturas al mes y tarda tres minutos en cada una, son 20 horas. Si el programa contable lee la factura y la persona solo revisa y valida, a un minuto por factura, se queda en 6,7 horas. Son algo más de 13 horas al mes liberadas para trabajo que sí se cobra.

El matiz es la confidencialidad. Pegar un contrato con datos de clientes en un asistente gratuito de uso personal es mala idea: usa una licencia de empresa cuyas condiciones digan qué se hace con tus datos y revisa con quien lleve tu protección de datos que el contrato con el proveedor cubre ese tratamiento.

Clínicas y centros sanitarios

Citas, recordatorios y cambios de hora son el uso más inmediato. Le sigue la transcripción de la consulta para que el profesional revise y firme la nota en lugar de escribirla. Todo pasa por datos de salud, que el RGPD trata como categoría especial, así que lo razonable es usar la IA que integra el propio software de gestión clínica, con su contrato de encargado del tratamiento, y no herramientas sueltas. El diagnóstico sigue siendo del profesional sanitario.

Industria y talleres

Es el sector con usos más vistosos y más caros: cámaras que detectan defectos en la línea, sensores que avisan antes de que falle una máquina, previsión de la producción. Exigen datos, integración con la maquinaria y, casi siempre, un proveedor especializado. Para un taller pequeño, el retorno rápido suele estar en algo menos llamativo: redactar ofertas técnicas, manuales y fichas a partir de planos y especificaciones, o analizar las hojas de cálculo de producción. Si quieres entender qué hay detrás del análisis de grandes volúmenes de datos, tienes una introducción en qué es el big data.

Inmobiliarias

Descripciones de inmuebles, respuesta inicial a los contactos de los portales y clasificación de quién busca qué. Las valoraciones automáticas sirven como orientación, nunca como tasación. Y ojo con retocar fotos con IA hasta cambiar lo que se ve: una reforma que no existe es un engaño al comprador.

Reformas y construcción

Es el sector que menos IA usa según el INE (22,6 %) y Eurostat (10,79 % en la UE en 2025), y donde más horas se van en papeleo. El punto de entrada natural es el presupuesto: con tus partidas y precios en una hoja de cálculo, un asistente de IA monta el borrador a partir de las mediciones y de la descripción del cliente, y redacta la memoria. Las fotos de seguimiento de obra ordenadas por fecha y estancia, con un parte semanal generado a partir de ellas, son el segundo paso.

Qué tipo de herramienta necesitas

Casi todas las aplicaciones de inteligencia artificial de una pyme caen en uno de estos cuatro grupos, de menos a más esfuerzo:

  1. Asistente de IA generalista con licencia de empresa, para escribir, resumir, traducir y analizar documentos o tablas.
  2. La IA que ya trae tu software: programa de facturación, CRM, tienda online, gestión clínica o paquete ofimático. Suele ser la vía con menos riesgo porque ya tienes contrato con ese proveedor.
  3. Plataformas de automatización sin código, que conectan tus aplicaciones (correo, formularios, hoja de cálculo, CRM) y meten un paso de IA en medio.
  4. Desarrollos a medida, como visión artificial en fábrica o modelos entrenados con tus datos. Aquí necesitas un proveedor y un proyecto con presupuesto cerrado.

Si en tu empresa todavía hay tareas en papel o datos repartidos en hojas sueltas, toca ordenar eso antes de comprar nada: sin datos accesibles, la IA no tiene de dónde leer. Lo explicamos con más contexto en las TIC en el ámbito laboral.

Lo que el Reglamento Europeo de IA ya te exige como empresa usuaria

Si solo usas IA de otros, el Reglamento (UE) 2024/1689 te considera «responsable del despliegue», y tus obligaciones son pocas pero ya están en marcha. Las de proveedor (diseñar el sistema, documentarlo, marcar el contenido sintético) recaen en quien lo desarrolla o lo comercializa con su nombre.

El calendario ha cambiado este verano. El Ómnibus digital sobre IA, el Reglamento (UE) 2026/1744, se publicó en el Diario Oficial el 24 de julio de 2026 y entró en vigor tres días después. Reescribió la obligación de alfabetización y retrasó las normas de alto riesgo. Así queda lo que afecta a una pyme usuaria:

Desde Qué se aplica Qué supone para ti
2 de febrero de 2025 Prácticas prohibidas (artículo 5) y alfabetización en IA (artículo 4, versión original) No usar IA para puntuar socialmente a personas ni para inferir emociones de tus empleados en el trabajo, salvo motivos médicos o de seguridad
27 de julio de 2026 Nuevo artículo 4, redactado por el Reglamento 2026/1744 Adoptar medidas para apoyar la alfabetización en IA de tu plantilla y de quien use la IA en tu nombre
2 de agosto de 2026 Aplicación general, incluidas las obligaciones de transparencia del artículo 50 Avisar cuando publiques ultrasuplantaciones (imágenes, audio o vídeo falsos realistas) o textos generados con IA para informar sobre asuntos de interés público sin revisión editorial
2 de diciembre de 2026 Nuevas prohibiciones sobre imágenes íntimas no consentidas y material de abuso sexual infantil; fin del plazo extra de los proveedores para marcar el contenido sintético Afecta sobre todo a proveedores; como usuaria, no puedes usar IA para generar ese material
2 de diciembre de 2027 Sistemas de alto riesgo del anexo III, como selección de personal, evaluación de trabajadores o solvencia de personas Si usas IA para filtrar currículos, usarla según las instrucciones, con supervisión humana, guardar los registros y avisar antes a la plantilla
2 de agosto de 2028 Alto riesgo del anexo I (IA como componente de seguridad de productos regulados) Afecta a fabricantes de maquinaria, productos sanitarios y similares

La alfabetización en IA, después del cambio

La versión original del artículo 4 obligaba a proveedores y usuarios a asegurar «en la mayor medida posible» un nivel suficiente de conocimientos en IA de su personal. La nueva redacción, aplicable desde el 27 de julio de 2026, pide adoptar medidas para apoyar esa alfabetización, teniendo en cuenta la formación de cada persona y el contexto de uso, y aclara que no te obliga a asegurar un nivel concreto en nadie. La Comisión y los Estados miembros pasan a tener el deber de apoyar a las empresas con formación y recursos.

En la práctica, para una pyme eso se traduce en algo sencillo y que conviene dejar por escrito: una norma interna de uso de la IA (qué herramientas están permitidas, qué datos no se meten nunca, quién revisa qué), una sesión de formación para quien la usa y un registro de que se hizo. Que la obligación se haya suavizado no evita el disgusto de que alguien pegue en un asistente la nómina de un compañero.

Cuándo tienes que avisar de que algo lo ha hecho una IA

El artículo 50 se aplica desde el 2 de agosto de 2026. Como usuaria, te toca avisar en dos casos: cuando publiques una ultrasuplantación (una imagen, un audio o un vídeo que imita de forma realista a personas, lugares o hechos reales) y cuando publiques textos generados con IA para informar al público sobre asuntos de interés público, salvo que haya revisión humana y alguien asuma la responsabilidad editorial. El aviso de que el cliente está hablando con una IA lo tiene que traer de serie el chatbot, porque es obligación del proveedor; si el asistente de tu web lo has montado tú, el proveedor eres tú.

Un banner de una oferta hecho con IA no es una ultrasuplantación. Un vídeo con un «cliente satisfecho» generado por IA que parece una persona real, sí, y además engaña al consumidor.

El RGPD sigue mandando

El Reglamento de IA no sustituye al de protección de datos. Si la herramienta trata datos de clientes, pacientes o empleados, necesitas base legal, informar a los afectados, un contrato con el proveedor como encargado del tratamiento y, para decisiones totalmente automatizadas con efectos importantes sobre una persona, las garantías del artículo 22 del RGPD.

Por dónde empezar sin tirar el dinero

Empieza por una tarea, no por una herramienta. La que más horas repetitivas te come, con un resultado que una persona puede revisar en poco tiempo y sin datos sensibles de por medio.

  • Anota durante dos semanas cuánto tiempo se va en cada tarea repetitiva: reservas, correos, facturas, presupuestos, informes.
  • Mira primero si tu software actual ya trae una función de IA para eso.
  • Prueba un mes con una o dos personas y mide el tiempo antes y después.
  • Escribe la norma interna de uso y forma a quien vaya a usarla.
  • Revisa el contrato y la política de datos del proveedor antes de meter datos de clientes.
  • Deja la selección de personal y cualquier decisión sobre personas para el final, con asesoramiento.

Preguntas útiles para el proveedor: ¿dónde se procesan y guardan los datos? ¿Se usan para entrenar sus modelos? ¿Firmáis contrato de encargado del tratamiento? ¿Puedo exportar mis datos si me voy? ¿Quién responde si la herramienta da una información errónea a un cliente?

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de empresas usa inteligencia artificial en España?

El 33,6 % de las empresas con 10 o más empleados en el primer trimestre de 2026 y el 21,4 % de las de menos de 10, según el INE.

¿Estoy obligado por ley a formar a mis empleados en IA?

Desde el 27 de julio de 2026 el artículo 4 del Reglamento de IA te obliga a adoptar medidas para apoyar la alfabetización en IA de quien la use en tu empresa, sin exigirte asegurar un nivel concreto. Una norma interna y una formación documentada suelen ser la forma razonable de cumplir. No hay un curso oficial obligatorio.

¿Tengo que avisar a mis clientes si uso un chatbot?

Las personas deben saber que hablan con una IA, salvo que resulte evidente. Esa obligación es del proveedor del sistema, pero si lo has desarrollado o adaptado tú puedes ser tú quien la tenga. Comprueba que el asistente se presenta como tal.

¿Puedo usar IA para seleccionar personal?

Sí, pero es un uso de alto riesgo según el anexo III del Reglamento. Desde el 2 de diciembre de 2027 tendrás obligaciones como usuario (supervisión humana, registros, información previa a la plantilla) y ya hoy te aplica el RGPD. Consulta con un abogado laboralista o con tu delegado de protección de datos antes de implantarlo.

Este artículo es información general y no sustituye el asesoramiento de un abogado especializado en protección de datos y tecnología sobre tu caso concreto.

Fuentes

Consultadas el 6 de noviembre de 2026.

  • INE, Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas, año 2025 y primer trimestre de 2026 (nota de prensa del 22 de octubre de 2026). Nota de prensa del INE.
  • Reglamento (UE) 2024/1689, de 13 de junio de 2024, de inteligencia artificial. EUR-Lex.